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Alcohol en la sangre, peligro al volante

Enero 11, 2018

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El alcohol y el volante no se mezclan. Prueba de ello son los millones de accidentes vehiculares causados por quienes manejan después de haber ingerido bebidas alcohólicas.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que 15% de las muertes anuales en todo el mundo son producto de accidentes de tránsito relacionados con el abuso del alcohol.

Lo cierto es que no se necesita beber en exceso, basta con una cerveza o una copa de vino para afectar las habilidades motoras y capacidad de respuesta ante un imprevisto.

¿Cómo afecta el alcohol?

Fuente: www.grupoeupsike.wordpress.com

En general, el consumo de bebidas alcohólicas provoca fatiga y afecta varias habilidades indispensables a la hora de ponerse al volante:

  • Falta de concentración
  • Problemas de visión (dificultad para enfocar y alternaciones en la visión periférica)
  • Hipersensibilidad a la luz
  • Retraso en el procesamiento de información visual y auditiva
  • Alteraciones en el equilibrio
  • Pérdida de precisión en los movimientos
  • Pérdida de memoria
  • Lentitud de razonamiento
  • Pérdida de capacidad de reacción
  • Temblores
  • Incapacidad de hacer dos o más tareas a la vez

Estos efectos pueden variar en función de la cantidad de alcohol que se ingiera, así como del género y peso de la persona, la velocidad con que bebe y si ha comido o no.

Por si fuera poco, las bebidas alcohólicas también provocan euforia, excitación y desinhibición, por lo que pueden adquirirse conductas impulsivas.

Niveles de alcohol en la sangre

Los efectos del alcohol en el cuerpo varían en función de los niveles de alcoholemia (cantidad de alcohol en la sangre o en el aire aspirado). Los más frecuentes son:

  • 10 miligramos de alcohol/litro de sangre o aire. Se presenta relajación muscular y elevación de la temperatura corporal; además de que se pierde el control de los músculos oculares y la habilidad de realizar dos o más tareas a la vez.
  • 25 miligramos de alcohol/litro de sangre o aire. Hay una leve alteración del juicio y el sentido del humor. Al conducir, hay menor coordinación motora y una pérdida de velocidad de reacción.
  • 40 miligramos de alcohol/litro de sangre o aire. Se suma la pérdida de concentración y memoria a corto plazo.
  • 50 miligramos de alcohol/litro de sangre o aire. Hay una pérdida total de la coordinación motriz, así como de la velocidad de reacción para frenar y razonar la información visual y auditiva
  • 75 miligramos de alcohol/litro de sangre o aire. Ya hay una pérdida de equilibrio y orientación. Al conducir es imposible mantenerse en un solo carril y controlar el vehículo.

Vale la pena mencionar que la Ley establece niveles máximos de alcoholemia al conducir, por lo que superarlos también puede ocasionar problemas legales.

¡Es mejor prevenir!

Dado que siempre es mejor prevenir que lamentar, al ingerir bebidas alcohólicas deben tomarse las siguientes medidas de prevención:

  • No beber si se va a conducir.
  • Al salir con amigos, debe asignarse a un conductor. Él o ella se comprometerá a no ingerir alcohol y se asegurará de que todos regresen sanos a casa.
  • Nunca debe tomar con el estómago vacío. Es importante ingerir alimentos antes y durante el consumo de alcohol.
  • Consumir agua y otra bebida sin alcohol entre cada copa.
  • Jamás deben mezclarse bebidas fermentadas con destiladas.
  • Beber lentamente, dejando pasar el mayor tiempo posible entre cada copa.

Dado que el estado anímico también influye en la velocidad con la que se absorbe el alcohol, se recomienda no consumirlo cuando se está deprimido o cansado.

Recuerde que al ponerse al volante es responsable de la seguridad de sus acompañantes, otros automovilistas y peatones.

 

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